Oxum: la señora del oro
- Nota del autor: la primera de las Cabezas Grandes
- Cómo leer este estudio
- El nombre: Oxum, el río que es reina
- Quién es Oxum
- La dueña de las lenguas: Oxum y la gran magia femenina
- Un mismo principio, muchos nombres: ỌṢun, Ochun, Oxum
- Los itans de Oxum: tres leyendas y un fundamento
- Las cualidades de Oxum en el Batuque, una por una
- Los símbolos: el espejo, el abanico, el ocho, el amarillo
- La mesa de Oxum: lo que la literatura documenta
- Nuestra Señora de la Concepción: el sincretismo de la madre del oro
- Oxum en el Río de la Plata
- Lo que no se dice: el fundamento del silencio
- Palabras finales
- Glosario para el lector que llega de afuera
- Referencias
1 · Nota del autor: la primera de las Cabezas Grandes
Con esta entrada, la serie cruza una frontera que la propia liturgia del Batuque marca con claridad: después de los guerreros, los cazadores, los sabios y los niños, el orden del toque entra en el territorio de las Cabezas Grandes —así llama la documentación del sur al grupo final de la jerarquía: Oxum, Iemanjá y Oxalá, los Orixás de la serenidad, de la dulzura y de la culminación—. Y la puerta de ese territorio la abre Oxum: la señora del oro, del amor y de las aguas dulces; la primera Orixá «dulce» de la jerarquía; la madre de crianza de los gemelos que despedimos en la entrada anterior; la dueña de una de las fuerzas más subestimadas y más poderosas del universo entero: la dulzura que consigue lo que la fuerza no pudo.
Rige la promesa de toda la serie: escribo desde adentro de un terreiro, sin más credencial que mi fe, mi linaje y mis años de aprendizaje; nada de lo que sigue está inventado ni adornado, cada dato fue contrastado con la bibliografía listada al final o pertenece al fundamento oral de mi Nación, y en ese caso lo digo. Lo secreto sigue siendo secreto: este blog visibiliza, no enseña. Y vale la advertencia de siempre: lo aquí descrito es una mirada situada; los tonos de amarillo, los adjuntós y los fundamentos de Oxum varían entre la Ijexá —nación que lleva el nombre de su reino africano, como veremos—, la Cabinda, la Jeje y la Oyó. Ninguna variante es menos legítima que otra.
2 · Cómo leer este estudio
Vale el marco metodológico de toda la serie: donde el texto diga «así se hace», léase «así se hace en la tradición que conozco y en las fuentes que cito»; donde hay variación documentada, la señalo; donde el fundamento es secreto, me detengo. Continúa la sección de itans con sus reglas de siempre, más la tarjeta de fundamento con etiqueta propia.
3 · El nombre: Oxum, el río que es reina
Como Oiá, como Obá, como Otim, Oxum lleva nombre de agua: es el río ỌṢun, que atraviesa el corazón del territorio yoruba y baña la ciudad sagrada de Oxogbô —donde su bosque consagrado, el Bosque Sagrado de Osun-Osogbo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: la señora de esta entrada es la única Orixá del panteón con un santuario reconocido como patrimonio mundial, y su gran fiesta anual reúne allí a multitudes de todo el planeta—. Y su nombre resuena aún más cerca para nosotros: la Nación Ijexá de nuestro Batuque lleva el nombre del reino africano de Ijexá (Ijèọà), la tierra histórica de Oxum —una de nuestras naciones enteras es, literalmente, la memoria viva del país de esta señora, y su toque más dulce, el ritmo ijexá, se toca hoy desde los templos del sur hasta los carnavales de Bahía—.
4 · Quién es Oxum
Oxum es, en la definición que conserva la documentación del Batuque, la Orixá de la riqueza, del oro y de las aguas dulces; la señora de la fecundidad femenina, que protege el feto y la gestación —y a los recién nacidos hasta que aprenden a hablar, enseñan los mayores—; maternal y receptiva, pero también —y la literatura del sur lo subraya expresamente contra el estereotipo— guerrera y altiva. Es la dueña del amor en todas sus formas: el que empieza, el que perdura, el que se reconquista; y de la prosperidad que hace posible que el amor tenga casa donde vivir.
El retrato completo pide las dos pinceladas, y pido al lector que no se quede con una sola. La primera es la famosa: la Oxum del espejo y del abanico, la coqueta, la del oro y los perfumes, la diplomática que endulza lo que toca. La segunda es la que el estereotipo olvida y la documentación conserva: la Oxum Miuá de nuestro Batuque, que baja al salón trayendo espada y arco; la reina que gobernó su reino; la única que consiguió lo que ningún guerrero pudo —como contarán los itans—. La dulzura de Oxum no es debilidad: es estrategia superior. Ella eligió la miel como otros eligen la espada, y con la miel ganó batallas que las espadas perdieron. Los mayores lo enseñan con una imagen perfecta: el río parece lo más manso del mundo, y es lo único que atraviesa la piedra.
«La espada corta una vez. La miel convence para siempre.»— Enseñanza oral de los mayores de la Nación
Del arquetipo de sus hijas e hijos, la tradición dice lo esperable de esta casa: encanto natural, diplomacia, gusto por la belleza y el bienestar, inteligencia emocional finísima, y debajo del terciopelo, una determinación de acero que solo descubren los que la subestimaron. Como en toda la serie: retrato de familia, no sentencia. Pero quien conozca gente de Oxum sabrá que consiguen, sonriendo, lo que otros no consiguen ni gritando —y que nadie sabe cómo lo hicieron—.
5 · La dueña de las lenguas: Oxum y la gran magia femenina
Hay un dominio de Oxum que el gran público desconoce y que la documentación del Batuque registra con todas las letras: Oxum es la dueña de las lenguas y de la gran magia sacerdotal femenina. No solo el amor y el oro: el poder —el conocimiento profundo, la palabra que obra, el arte mayor del sacerdocio de las mujeres— le pertenece. La tradición yoruba la cuenta entre las Ìyámì —las Madres ancestrales, las señoras del poder femenino primordial— y le atribuye el señorío sobre el oráculo de los búzios, como contará uno de los itans. En nuestro Batuque, donde tantas de las grandes casas históricas fueron y son gobernadas por Ialorixás —por madres de santo de autoridad inmensa—, ese fundamento no es teoría: es la fotografía de la religión real, donde la mitad del cielo y bastante más de la mitad de la tierra están en manos de mujeres. Detrás de cada una de ellas, enseñan los mayores, brilla el oro de Oxum.
Y la serie le debe a esta señora dos deudas que ahora se pagan: es la madre de crianza de los Ibeji —como documentamos en la entrada anterior— y es la dueña del oro que Ossanha custodia —como documentamos en la del señor de las hojas: junto a Oxum Ademun, el médico del monte rige la abundancia del dinero—. La red de adjuntós documentada de Oxum es de las más extensas del panteón —con Bará, Ogum, Xangô, Odé, Ossanha y Oxalá; raramente con Xapanã—: la señora del amor, como corresponde, tiene la mano dada con media jerarquía.
6 · Un mismo principio, muchos nombres: ỌṢun, Ochun, Oxum
| Tradición | Nombre | Territorio principal |
|---|---|---|
| Religión tradicional yoruba | ỌṢun (el río; su bosque de Oxogbô es Patrimonio de la Humanidad) | Nigeria |
| Candomblé | Oxum | Bahía y todo Brasil |
| Regla de Ocha / Santería | Ochún, sincretizada con la Caridad del Cobre, patrona de Cuba | Cuba y su diáspora |
| Batuque | Oxum (Docô, Olobá, Ademun, Miuá, Pandá, Epandá Ibeji) | Rio Grande do Sul, Uruguay, Argentina, Paraguay |
| Umbanda | Mamáe Oxum (Ora Ieiê ô) | Brasil, Río de la Plata |
Una fila de esta tabla merece párrafo propio: en Cuba, Ochún fue sincretizada con la Virgen de la Caridad del Cobre... que es la patrona nacional de Cuba. Es decir: hay un país entero de este continente cuya patrona oficial es, para millones de sus hijos, la señora del oro y del amor. Ninguna otra Orixá llegó tan alto en el sincretismo americano —y quien conozca a Oxum no se sorprende: ella siempre entra por la puerta grande—.
7 · Los itans de Oxum: tres leyendas y un fundamento
Valen las reglas de siempre: los itans son teología narrada, existen en muchas versiones, y los recuento con mis propias palabras a partir del corpus documentado por Verger y Prandi y de la tradición conservada en el propio Batuque.
Sin Oxum, nada prospera
Cuentan que en el principio de los trabajos del mundo, los Orixás varones se reunían a deliberar y dejaban a las mujeres afuera. Oxum, la más joven de las señoras, fue apartada de los consejos, y no protestó: simplemente, retiró su mano. Y el mundo lo sintió en el acto: las lluvias no llegaron, las fuentes se secaron, los vientres se cerraron, las cosechas murieron, ninguna empresa prosperaba y ningún plan llegaba a puerto. Alarmados, los Orixás fueron a consultar a Olodumare, el Ser Supremo, que hizo una sola pregunta: «¿Y Oxum? ¿La invitaron?». Ante el silencio culpable, la sentencia fue simple: nada de lo que hagan puede salir bien si falta la que hace fecundas las cosas. Los Orixás volvieron con la cabeza gacha, invitaron a Oxum —y con ella entraron todas las mujeres— a los consejos del mundo, y solo entonces la lluvia cayó, los ríos corrieron y todo lo que estaba trabado se destrabó.
Sentido: el itan lo dice sin metáfora y hace siglos: toda mesa donde no se sientan las mujeres está condenada al fracaso. No hay proyecto, familia ni nación que prospere excluyendo a la mitad que fecunda. Olodumare lo dejó sentenciado; el mundo todavía lo está aprendiendo.
Cómo Oxum ganó el juego de búzios
Cuentan que el arte de la adivinación pertenecía a los señores del oráculo, y que Oxum lo quiso para las mujeres. No lo robó con violencia ni lo mendigó: lo obtuvo como ella hace todo —con inteligencia, encanto y una paciencia de río—. La versión que recoge Prandi cuenta que fue Exú-Bará, el dueño de todos los secretos de los caminos, quien poseía el conocimiento del juego, y que Oxum, con su miel y su astucia —dicen que le encantó la memoria con dulzura hasta que el secreto se le escapó, y hay versiones para todos los gustos—, se lo ganó pieza por pieza, caracol por caracol. Cuando los señores del oráculo quisieron reclamar, ya era tarde: la joven del río dominaba el juego de los dieciséis búzios, y lo repartía generosamente entre las mujeres. Por eso la tradición la consagra dueña del juego, y por eso —enseñan los mayores— ninguna lectura de búzios comienza sin su licencia: los caracoles vienen del agua, y el agua dulce tiene dueña.
Sentido: el conocimiento no es propiedad de quien lo acapara sino de quien lo comparte —y la puerta del saber, cuando se les cierra a las mujeres, ellas la abren igual, con la llave que sea—. Cada Ialorixá que hoy tira los búzios está cobrando la victoria de Oxum.
La madre de crianza: Oxum y los gemelos
El lector de la serie ya lo conoce del lado de los hijos; corresponde contarlo del lado de la madre. Cuando los gemelos paridos por Iansã necesitaron quien los criara, fue Oxum quien abrió los brazos —y la que no los había llevado en el vientre los llevó en la falda, en la mesa y en el corazón, hasta volverse para siempre su madre de crianza—. El Batuque, como vimos en la entrada anterior, selló ese amor en su propia liturgia: los niños sagrados viven ritualmente en Oxum Epandá Ibeji, la cualidad más joven de la señora, cuya guia admite todos los colores menos el negro —porque donde Oxum cría, el luto no entra—. Y la rueda de los gemelos, en la Nación Jeje-Ijexá, acontece durante los erís de Oxum: la fiesta de la madre es la fiesta de los hijos, como en todas las casas bien llevadas.
Sentido: la fecundidad de Oxum es más grande que la biología: es la potencia de hacer crecer lo que llega a sus manos, venga de donde venga. Señora de la gestación y madre de crianza a la vez: nadie enseña como ella que el amor no pregunta de quién es el hijo, sino quién lo necesita.
El baño en el río: la passagem de Oxum
La documentación del sur conserva una de las imágenes litúrgicas más hermosas de toda la religión: durante los erís —las fiestas— de Oxum, la señora se manifiesta en una passagem que recrea su baño en el río: el salón se llena de perfumes, la Orixá danza con sus leques —los abanicos— y sus espejos, y por unos minutos el templo entero es la orilla del ỌṢun, con la reina peinándose en el agua dorada. No es vanidad: es epifanía —la belleza mostrándose como lo que es en nuestra teología: una forma del axé, una potencia sagrada que alegra el mundo y lo fecunda—. El fundamento completo del rito pertenece, como siempre, a los mayores y al cuarto de santo.
Cierro con la regla de la serie: los itans que el Batuque conserva en su tradición oral no siempre coinciden con las versiones publicadas, y hay itans propios de cada Nación que no están en ningún libro ni deben estarlo. Lo contado es el río a cielo abierto; lo demás pertenece al cuarto de santo.
8 · Las cualidades de Oxum en el Batuque, una por una
La documentación del Batuque registra para Oxum una de las familias de cualidades más ricas del panteón —de la matriarca a la niña, un río entero de edades—, cada una con su tono propio de amarillo en la guia: claro para las jóvenes, yema y oro para las mayores.
Oxum Docô — la gran matriarca
La documentación la describe como la gran matriarca sabia: la Oxum más vieja, la abuela de oro de la familia, la de mayor fundamento y mayor reverencia. Su guia lleva el amarillo más profundo —el oro viejo—, y su sincretismo documentado es con Nuestra Señora de la Concepción, como veremos.
Oxum Olobá — la guardiana de las gestaciones
La Oxum «de la lomba», dice la documentación del sur con palabra bien gaucha; la señora mayor a la que se recurre en los problemas de salud y riesgo de las gestaciones y de los niños pequeños —la obstetra del panteón, digamos con cariño de enfermero—. Sus adjuntós documentados la unen a Xangô Agodô y a Xapanã Belujá, y el lector recordará de la entrada anterior que cuando acompaña a Belujá, el sincretismo alcanza al propio Cristo crucificado.
Oxum Ademun — la de las cascadas y la abundancia
La conocedora de la cura por las hojas y de los secretos de las cascadas alejadas, dice textualmente la documentación; la Oxum del agua que cae y del monte húmedo. Es la socia ritual de Ossanha que ya conocimos: junto al médico del monte rige la abundancia del dinero, y su adjuntó documentado con él lleva por sincretismo a San Cristóbal. La Oxum de los que piden trabajo y sustento: la ventanilla dorada del panteón.
Oxum Miuá — la guerrera
La prueba viviente contra el estereotipo: moza, vanidosa... y extremadamente guerrera, que baja al salón trayendo idá y ofá —espada y arco—, dice la documentación con esas palabras. La Oxum que recuerda que la dulzura es una elección, no una limitación: cuando la miel no alcanza, la señora sabe dónde guarda el filo.
Oxum Pandá — la moza del espejo
La joven coqueta y vanidosa por excelencia: la Oxum más popular del sur, la del espejo y el perfume, la del amarillo más claro en la guia. Su mesa documentada es la más dulce de toda la religión, como veremos. Y su forma infantil, Oxum Epandá Ibeji, es la madre-niña de los gemelos que conocimos en la entrada anterior, con su guia de todos los colores menos el negro.
9 · Los símbolos: el espejo, el abanico, el ocho, el amarillo
El alfabeto material de Oxum es el más luminoso del panteón. El espejo —el abebé, en su forma ritual de mano— encabeza todo, y pido al lector que no lo lea con el prejuicio fácil: el espejo de Oxum no es frivolidad —es el instrumento del autoconocimiento, la herramienta de la que se mira de frente y se acepta, y el arma secreta de la que conoce su propio valor antes de negociar con el mundo—. El abanico —el leque— es su cetro de aire dulce: donde otros Orixás imponen, Oxum ventila, refresca, seduce. El oro y todo lo que brilla le pertenecen —con Ossanha de custodio, como sabemos—, junto a las joyas, los perfumes y la miel —su elemento de fundamento por excelencia: lo único que endulza sin dejar de ser remedio—.
El ocho es su número y el de sus múltiplos —y las mesas documentadas del sur lo honran a rajatabla: ocho quindines, ocho pedazos de fruta, ocho rosas amarillas—. El sábado es su día. El amarillo, en todos sus tonos, es su bandera: del amarillo clarito de Pandá al oro viejo de Docô, la guia de Oxum es siempre de un solo tono —el que corresponde a la cualidad—, y la documentación del sur cuida esa precisión de tonalidades como se cuida una partitura. Sus lugares son el río, la cascada y la orilla del agua dulce; su tiempo, el de la primavera de las cosas: todo lo que empieza con buen pie empezó cerca de Oxum.
10 · La mesa de Oxum: lo que la literatura documenta
La mesa de Oxum es la confitería del panteón, y la documentación del sur la registra con detalle y con tonos por cualidad: para Pandá, la más dulce de todas —canjica amarilla cocida, quindín, durazno en almíbar, miel y caramelos de miel—; para las demás cualidades, la base documentada de canjica amarilla, quindín y miel. El acervo museográfico del sur conserva mesas con el mamón cortado en ocho pedazos, ocho quindines y ocho rosas amarillas —el número de la señora gobernando hasta la repostería—, y la literatura registra en su cuarto de santo los merengues, las cocadas y los bizcochuelos que endulzan sus fiestas. Si la mesa de Xapanã era lo que la tierra da, la de Oxum es lo que el amor prepara cuando quiere agasajar: todo amarillo, todo dulce, todo de a ocho.
Y la regla innegociable de la serie: esto es documentación cultural, no recetario. Una ofrenda es un acto litúrgico completo —fundamento, palabra, canto y autoridad— que solo existe dentro de una casa de religión y bajo la guía de su sacerdote o sacerdotisa.
11 · Nuestra Señora de la Concepción: el sincretismo de la madre del oro
El sincretismo documentado de Oxum en el Batuque es con Nuestra Señora de la Concepción —registrado expresamente para la matriarca Docô—, cuya fiesta del 8 de diciembre abre el verano mariano del continente. Y otra vez los mayores eligieron con teología fina: la Inmaculada Concepción es, en el dogma católico, el misterio de la concepción —de la vida gestándose pura desde el primer instante—: exactamente el dominio de la señora que protege el feto y la gestación. La patrona de lo que se concibe vestida sobre la Orixá de la fecundidad; y hasta el manto celeste y blanco de la Virgen dialogando con el agua dulce de la reina. En otras tradiciones y casas, la documentación registra también a Nuestra Señora Aparecida y a la Caridad del Cobre cubana; y una precisión de rigor para el lector del sur: Nuestra Señora de los Navegantes, la del 2 de febrero de Porto Alegre, es en el Batuque sincretismo de Iemanjá —de Bocí y Bomí—, no de Oxum: ese capítulo glorioso le pertenece a la entrada que viene, y allí lo contaremos como se debe.
Sobre el debate entre sincretismo y desincretización vale lo dicho en toda la serie: dos amores por la misma herencia; ojalá ninguna diferencia nos divida más de lo que la persecución no pudo.
12 · Oxum en el Río de la Plata
Todo lo dicho sobre la expansión del Batuque hacia el Plata vale para Oxum con una geografía que juega a su favor como con ninguna otra Orixá: esta región es un imperio de agua dulce. El Paraná, el Uruguay, el Iguazú con sus cascadas —las más majestuosas cascadas de América, territorio natural de Ademun—, los arroyos del conurbano, las lagunas pampeanas, el propio Río de la Plata que le da nombre a todo: donde el resto del mundo tiene un río, nosotros tenemos un continente de ríos, y cada uno es un salón de Oxum. Cada pareja que se compromete a la orilla de un río, cada familia que espera un bebé, cada emprendedor que arranca de cero y cada Ialorixá que tira los búzios en Lomas, en Avellaneda o en el Cerro de Montevideo, trabaja en territorio de la señora del oro.
Y al vecino que mira de reojo, la invitación de siempre: eso que usted ve no es superstición peligrosa; es una religión con dos siglos de historia documentada, bibliografía académica y millones de fieles, amparada por la misma libertad de culto que protege la suya. Y si un sábado escucha los tambores y un saludo que suena a agua y a fiesta —¡Ieieu!—, ya sabe a quién se saluda: a la reina que hace prosperar todo lo que toca, y que nunca le negó la miel a nadie que la pidiera con respeto.
13 · Lo que no se dice: el fundamento del silencio
Rige para Oxum lo que rige para toda nuestra religión, explicado en detalle en la primera entrada: en el Batuque, el iniciado no debe saber que está siendo incorporado por su Orixá, y no se comenta lo que el Orixá hizo durante la incorporación. Y con Oxum el silencio custodia su tesoro más específico: la gran magia sacerdotal femenina de la que es dueña —el arte de las Ìyámì, los fundamentos del oráculo, los secretos que las Ialorixás se pasan de madre a hija de santo desde hace siglos— pertenece por entero a quienes lo heredaron y lo sirven. Esta entrada muestra el río a cielo abierto —con la señora del río, la metáfora se vuelve literal—; lo que corre bajo el agua dorada queda donde debe: en el cuarto de santo y en la memoria de las mayores.
14 · Palabras finales
Décima entrada, dos dígitos, y la verdad sigue alcanzando y sobrando. La historia real de Oxum —la de la señora sin cuya presencia nada del universo prospera, sentenciado por el propio Olodumare; la de la joven que ganó para las mujeres el juego de los búzios; la de la madre de crianza que enseñó que el amor no pregunta de quién es el hijo; la de la guerrera Miuá que guarda el filo bajo la miel; la de la única Orixá con un bosque declarado Patrimonio de la Humanidad— no necesita un solo adorno. Necesitaba, apenas, que no la redujeran al espejo —y que se contara qué ve ella cuando se mira: a la que sostiene, fecunda y endulza el mundo entero, y lo sabe—.
Si usted llegó hasta acá sin ser de la religión, gracias otra vez por la media hora y por la mirada limpia. Si usted es de la religión, ya sabe todo lo que falta y por qué falta. Y si usted es de las que sostienen —madre, abuela, madre de crianza, madre de santo, jefa de familia, mujer que fecunda proyectos y personas donde pisa—: sepa que el panteón africano la tiene por realeza, y que su color es el oro.
Que Oxum, señora de las aguas dulces, siga haciendo prosperar lo que amamos; que su miel nos enseñe a convencer sin cortar; que su espejo nos devuelva, a cada uno, el valor que olvidamos tener; y que nunca falte su oro —el de verdad: el de la vida abundante— en ninguna casa que lo pida con el corazón limpio.
15 · Glosario para el lector que llega de afuera
Se suman aquí los términos nuevos de esta entrada; los generales están definidos en los glosarios de las entradas anteriores de la serie.
Abebé: el espejo ritual de mano de Oxum, su emblema mayor; en Iemanjá toma forma plateada, como veremos.
Leque: el abanico ritual con que Oxum danza en sus erís.
Erís: las fiestas rituales; los de Oxum incluyen la passagem documentada del baño en el río, con perfumes, abanicos y espejos.
Quindín: el dulce de yema y coco, amarillo como su dueña; pieza central documentada de la mesa de Oxum.
Canjica amarilla: el maíz blanco cocido y preparado en amarillo; base documentada de sus ofrendas.
Ìyámì: las Madres ancestrales del poder femenino primordial en la tradición yoruba; Oxum se cuenta entre ellas.
Idá y ofá: la espada y el arco: las armas documentadas de Oxum Miuá, la cualidad guerrera.
Oxogbô (Osogbo): la ciudad nigeriana del río ỌṢun; su Bosque Sagrado es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Ritmo ijexá: el toque dulce y ondulante originario del reino de Ijexá, tierra de Oxum; vivo en los templos del sur y en la música popular brasileña.
16 · Referencias
- CORRÊA, Norton Figueiredo. O Batuque do Rio Grande do Sul: antropologia de uma religião afro-rio-grandense. 2ª ed. São Luís: Cultura & Arte, 2006.
- FERREIRA, Paulo Tadeu Barbosa. Os Fundamentos Religiosos da Nação dos Orixás. 2ª ed. Porto Alegre: Editora Toquí, 1994.
- VERGER, Pierre Fatumbi. Orixás: deuses iorubás na África e no Novo Mundo. Salvador: Corrupio, 1981 (capítulo dedicado a Oxum: el río, el reino de Ijexá, Oxogbô y su culto, la difusión americana).
- PRANDI, Reginaldo. Mitologia dos Orixás. São Paulo: Companhia das Letras, 2001 (corpus de itans de Oxum: la exclusión de las mujeres y la sentencia de Olodumare, la obtención del juego de búzios, la crianza de los gemelos).
- Documentación etnográfica y sacerdotal del Rio Grande do Sul sobre el culto de Oxum en las Naciones del Batuque: saludo, día sábado, número 8, los tonos de amarillo de las guias por cualidad, las cualidades Docô, Olobá, Ademun, Miuá, Pandá y Epandá Ibeji con sus dominios y adjuntós, la regencia de la fecundidad y la gestación, el señorío de las lenguas y la gran magia sacerdotal femenina, la Mesa de Ibeji compartida con Xangô, la passagem del baño en el río durante los erís, las ofrendas por cualidad y el sincretismo con Nuestra Señora de la Concepción.
- UNESCO. Osun-Osogbo Sacred Grove, Lista del Patrimonio Mundial (2005).
- Fundamento y transmisión oral propios de la Nación Nagô-Jeje del Batuque.