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✦ Religión Afrobrasileña · Espiritualidad · Cultura Africana ✦

UMBANDA ORIXA

AXÉ · LUZ · CONOCIMIENTO · AMOR

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Mi amada religión

Publicado el febrero 26, 2024

Religión Umbanda: Esencia, Caridad y Humildad Espiritual

Hoy dejaré de lado las fechas, que a lo largo de estos años han sido muy importantes para reconocer e identificar nuestras prácticas litúrgicas, para centrarme en lo que es la religión como tal.

Quien practica y profesa esta hermosa religión tiene incorporadas estas fechas desde la génesis de la misma, es por eso que la intención y dedicatoria de estas líneas va más allá de quien practique la religión Umbanda. De hecho, muchos practicantes podrán coincidir con mi pensar y otros tantos no coincidirán en lo más mínimo. Pero bueno, la idea es que quien no la conozca pueda saber mínimamente quiénes somos y qué nos define como religiosos. Sin más preámbulos, trataré de expresar mi cultura religiosa quitando prejuicios propios.

Los antecedentes y el quiebre con las mesas kardecistas

Para poder comprender nuestra religión, debemos remontarnos a las prácticas espiritistas que muchos conocen como las mesas espíritas de Allan Kardec. Eran prácticas que buscaban la comunicación con el mundo de los muertos a través de un médium. Un médium es una persona que cuenta con características y preparaciones de concentración y meditación para poder ejercer esa facultad, pero no deja de ser una persona común y corriente. En esta comunicación, el espíritu, a través del médium, dejaba un mensaje de prosperidad y guía a quien lo consultaba: en ocasiones sobre salud o decisiones a tomar, como por ejemplo evaluar si un negocio a emprender era próspero o desestimarlo.

Con esta práctica se fue conociendo formalmente la comunicación con los espíritus. Sin embargo, no era la única forma; desde que existió el primer muerto existen los intentos del ser humano por comunicarse con el plano no terrenal. Aún así, las mesas kardecistas resultaron un punto de partida fundamental para estructurar el desarrollo espírita en la sociedad de la época.

Aquellas prácticas venían desde antes de Allan Kardec, al igual que los espíritus a consultar. Pero para centrarnos en nuestra religión, debemos mirar dónde se le dio una estructura litúrgica propia. En las mesas tradicionales, los líderes y consultantes solían pertenecer a la alta sociedad, y los espíritus que se invocaban debían haber tenido un paso por la tierra lleno de éxitos académicos o sociales; cuanta mayor distinción habían tenido en vida, mayor era la admiración y obediencia que recibían. Esto llegaría a un cambio radical con la aparición de un joven que padecía una dolencia invalidante para la cual ningún médico encontraba cura.

El nacimiento de una fe sin distinciones

Aquel adolescente de 17 años fue llevado a una sesión espírita por su tío, quien por ser médico tenía acceso a dichos círculos. En dicho encuentro y para sorpresa de todos, el joven no solo sanó de sus dolencias, sino que dejó a todos atónitos ante la manifestación de un indio (Caboclo). Aquella entidad no solo señaló el carácter discriminatorio que reinaba en el recinto, sino que los invitó al día siguiente a la humilde casa de su médium para ser testigos del nacimiento de una nueva religión. Entre risas y burlas, los presentes descreían de sus palabras, tratándolo con desdén por no haber tenido comodidades ni alcurnia en la tierra.

Al día siguiente, en una humilde casa de Niterói en Río de Janeiro, la hora pactada se cumplió. Aquella fuerza espiritual se hizo presente para dar comienzo formal a la estructura religiosa que hoy conocemos como Umbanda. El médium también dio paso al espíritu de un descendiente africano que había vivido su paso terrenal en cautiverio (Preto Velho). Ante las murmuraciones de quienes cuestionaban qué enseñanza de vida podía dejar un antiguo esclavo, aquel espíritu brindó una lección inolvidable de sabiduría, dejando al joven sano y encomendado a una sola misión sagrada: ayudar a quien lo necesite, sin importar su condición socioeconómica.

Con los años, aquellos que inicialmente dudaron terminaron acompañando la causa; incluso uno de los que quiso expulsar aquella manifestación formó la segunda tienda espírita de Umbanda. Aquellas primeras casas adoptaron nombres con referencias católicas para su presentación en sociedad, y la armonía que llenaba el corazón de quienes las visitaban fue forjando un camino de caridad, consuelo y curación que persiste hasta hoy.

La verdadera identidad: Ni lujos ni escenarios

Es relevante destacar las acciones por sobre las fechas: la Umbanda es brasileña, nacida en nuestro continente americano y transmitida de boca en boca, abriendo las puertas tanto a quienes creían como a quienes no lo hacían. Con el paso del tiempo la religión fue incorporando distintas vertientes e influencias rituales africanas, conviviendo en diversas líneas de trabajo ceremoniales, pero todas enfocadas en un solo objetivo: brindar sanación física y espiritual.

En sus inicios, el espacio sagrado era el comedor de una casa humilde, llena de faltantes materiales pero colmada de pulcritud, respeto y calor de hogar. Se iniciaba con la devoción del Padre Nuestro, el Ave María y el Credo, defumando con incienso, mirra y benjuí, utilizando el agua cristalina y la luz de las velas como vehículos de espiritualidad pura. La Umbanda le dio una familia a quien estaba solo, curó al enfermo y alimentó al hambriento; fue y es una comunidad fraterna sostenida únicamente por la fe.

Nuestra religión no cuenta con riquezas materiales ni lujos obnubilantes. Lo que conmueve a quien se acerca es el latido fraternal de los corazones al mismo ritmo, sabiendo que nos acompañan espíritus que acuden desinteresadamente a auxiliarnos y a enseñarnos a evolucionar en la humildad. El glamur y la ostentación nada tienen que ver con la espiritualidad real: las ceremonias no son pasarelas de trajes costosos ni coreografías teatrales, sino el encuentro transparente con el alma.

Legado y guía para el caminante de la fe:

"Lo más importante es que tengan pureza en el corazón, conciencia de las dificultades que les esperan en un camino siempre arduo, en el que, muchas veces, se pondrá a prueba su fe."

"Busquen sabiduría para evitar los falsos maestros: aquellos que mistifican las enseñanzas de la verdadera Umbanda en pos de intereses creados o simplemente por vanidad; aquellos que ofrecen conocimiento como cosas fáciles de lograr, como si hubiera atajos para el crecimiento personal y espiritual."

"Recuerden que en Umbanda, como en la vida, hay que aprender cosas en un camino largo y muchas veces doloroso. Todo tiene su tiempo: el rápido éxito de hoy podría significar el fracaso de mañana. Para construir algo que se mantenga firme y siga creciendo, siempre necesitaremos bases sólidas; cuanto más fuerte, mejor."

"Tengan siempre presente que la Umbanda estuvo, está y estará basada en la sencillez, la humildad y la caridad. Estas son las verdaderas enseñanzas de las que nunca deben desviarse. Usen su propio corazón como guía."

Pai Ezequiel de Iemanjá

Babalorixá Ezequiel Ruiz de Iemanjá

Sobre el autor

Babalorixá Ezequiel Ruiz de Iemanjá

Sacerdote de la tradición Nagô-Jeje e investigador de las religiones de matriz africana en el Río de la Plata.

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