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El Batuque de la Nación Nagô-Jeje: historia, Orixás y naciones del Rio Grande do Sul

Publicado el agosto 27, 2026

Portada del estudio El Batuque de la Nación Nagô-Jeje, por Babalorixá Ezequiel Ruiz de Iemanjá

Cosmovisión, cosmogonía, principios y legados de la Nação dos Orixás en el Rio Grande do Sul, con un repaso de las demás naciones

Estudio etnohistórico


Nota del autor

Este texto junta lo que fui aprendiendo en años de casa de religión, de charlas con mis mayores y de lectura de los investigadores que estudiaron el Batuque. Mi nación es la Nagô-Jeje y desde los 5 años transito por esta hermosa cultura.

A lo largo del texto traté de separar tres cosas que se suelen mezclar: lo que afirma la tradición oral desde adentro de las casas, lo que la etnografía pudo documentar y lo que los investigadores todavía discuten. Donde hay discusión entre las casas o entre los investigadores, lo aviso. Prefiero decir "esto no está claro" antes que inventar una certeza.

Antes de arrancar, una aclaración que me piden seguido en la casa: "Nagô-Jeje" (o "Jeje-Nagô") no es, en sentido estricto, una de las naciones internas del Batuque. Es el gran rótulo con que la antropología, siguiendo a Roger Bastide y a Pierre Verger, agrupa a toda la familia de cultos afrobrasileños de matriz yorubá y fon. Ahí entran el Candomblé Ketu de Bahía, el Xangô de Pernambuco y el Batuque gaúcho.

Dentro del Batuque, las naciones que realmente funcionan son Oyó, Jeje, Ijexá, Cabinda y Nagô (y, en menor medida, Xalú). Lo que hoy se practica en la gran mayoría de las casas es una síntesis viva conocida como Jeje-Ijexá. En la primera parte me concentro en esa matriz: cómo entiende el origen del mundo, a los Orixás y los ritos. Al final repaso las demás naciones, una por una.


1. Marco histórico: del cautiverio del charque a la Nação dos Orixás

1.1 El sur esclavista y las charqueadas

Durante mucho tiempo se repitió que el extremo sur de Brasil fue una región "de poca presencia negra". La historiografía reciente desarmó ese mito. La economía del charque (carne salada y secada), centrada en Pelotas y Rio Grande desde fines del siglo XVIII, se sostuvo sobre una mano de obra esclavizada numerosa y especializada.

Las charqueadas fueron lugares de trabajo brutal. Pero también fueron lugares donde africanos de orígenes muy distintos tuvieron que convivir, mezclar lenguas y reconstruir, con lo que tenían a mano, un mundo con sentido. Para entender el Batuque, ese punto es central.

A diferencia del nordeste azucarero, el sur recibió cautivos por muchas vías: reexportación desde Río de Janeiro y Bahía, contrabando rioplatense y comercio directo. Así se encontraron allí pueblos de lengua yorubá (de las ciudades-Estado de Oyó, Ifé, Ijexá y de la franja nagô, entre la actual Nigeria y Benín), del complejo Jeje-Fon (el antiguo reino de Daomé, hoy Benín) y pueblos bantúes (Angola, Congo, Cabinda). Esa mezcla es la materia prima del Batuque y la razón de fondo de su organización en "naciones".

1.2 La datación y los primeros terreiros

La etnografía clásica, sobre todo la de Norton Figueiredo Corrêa, ubica la formación del Batuque como sistema religioso reconocible en el Rio Grande do Sul en la primera mitad del siglo XIX, aproximadamente entre 1833 y 1859. Los primeros terreiros estuvieron en el eje Pelotas–Rio Grande. Desde ahí el culto subió hacia Porto Alegre con la migración de esclavos y libertos en la segunda mitad del siglo.

Las primeras menciones en la prensa a "cultos de origen africano" en esa región son de abril de 1878 (Jornal do Comércio, Pelotas). En Porto Alegre, el culto se concentró en barrios como Azenha, el Areal da Baronesa y, sobre todo, el morro do Mont Serrat, verdadero corazón del Batuque de la capital.

Un dato que me parece clave: el historiador Dante de Laytano, en un relevamiento de 1951 en Porto Alegre, encontró 71 casas y las clasificó por nación: 24 Nagô, 21 Jeje, 13 Oyó, 8 Ijexá y 5 "mixtas". Esa foto de mediados del siglo XX muestra un panorama mucho más variado que el actual. Hoy predomina la síntesis Jeje-Ijexá, y la Linha Cruzada (el cruce de Batuque con Umbanda y Quimbanda, surgido hacia 1950-1960) llegó a abarcar, según Ari Oro, cerca del 80% de las casas.

1.3 La cuestión del nombre: "Batuque" y "Pará"

Hay una discusión sobre el nombre. Una corriente sostiene que "Batuque" fue un nombre puesto desde afuera, por los blancos, imitando el sonido del tambor, y que los propios africanos llamaban a su culto "Pará". Roger Bastide, en sus trabajos de los años 50, lo matizó: "Pará" sería en realidad el peji o cuarto de santo, el lugar donde se asientan los Orixás, y no la religión entera. De hecho, los más viejos todavía le dicen "Pará" al cuarto de santo.

Sea como sea, "Batuque" terminó imponiéndose, y hoy los practicantes lo usamos con orgullo, junto con la fórmula que mejor lo define: Nação dos Orixás, la Nación de los Orixás.


2. ¿Qué es una "nación" en el Batuque?

En el mundo afrobrasileño, la palabra nación (nação) no nombra un país ni una etnia africana en sentido literal. Nombra un linaje litúrgico: un conjunto de fundamentos, cantos, ritmos, órdenes de reza y formas de hacer las cosas que se transmiten de cabeza en cabeza, de sacerdote a iniciado, dentro de una familia de santo.

Reginaldo Prandi lo explicó bien: en África nunca existió una "nación" política llamada Jeje ni Nagô. La explicación más aceptada es que "nagô" viene de "anagô", el nombre que los fon de Daomé daban a los pueblos de habla yorubá, aunque su origen exacto todavía se discute (lo desarrollo en Quiénes fueron los nagô). "Jeje" probablemente viene de un nombre que otros pueblos aplicaban a los fon. O sea: las naciones del Batuque son categorías religiosas armadas en Brasil, a partir de una memoria africana hecha pedazos.

Lo mismo pasa con la nación Cabinda (Kambina). Su nombre recuerda a la región angoleña, pero su origen bantú directo está discutido: la Cabinda batuquera rinde culto a Orixás yorubás y no a los nkisis bantúes. Por eso varios investigadores la consideran una creación brasileña más que una herencia directa de la Cabinda africana.

Acá está una de las claves del Batuque: el parentesco de sangre, roto por la trata, fue reemplazado por un parentesco espiritual. El terreiro pasó a ser el nuevo clan; el Babalorixá o la Ialorixá, el padre o la madre de un linaje reconstruido; y los hermanos de religión, los filhos de santo, una familia elegida por el axé. Dicho simple: África no quedó como el recuerdo de un lugar. Se volvió a armar adentro de cada casa de religión, en la familia de santo.


3. La matriz Nagô-Jeje: el corazón del culto

3.1 Nagô, Jeje e Ijexá: tres hebras de una misma trenza

La columna vertebral del Batuque, en lo teológico y en lo lingüístico, es yorubá. La lengua de las rezas, de los nombres de los Orixás y de los saludos es un yorubá criollizado, que los antiguos conservaron de boca en boca y que la pronunciación del sur fue suavizando hasta dar algo así como un "yorubá gaúcho". Sobre esa base se sumó el aporte Jeje (fon), que se ve en ciertos fundamentos, en algunos ritmos y danzas, y en divinidades como Dan (la serpiente) o Sogbo.

  • Nagô: muchos la consideran la nación más antigua del Batuque, la semilla que plantaron los esclavizados de las charqueadas. Su liturgia es la más cercana al Candomblé bahiano: los Orixás entran "línea por línea" y el animal se sacrifica en el suelo, no suspendido. Hoy prácticamente no existe como modalidad pura; quedó absorbida por la síntesis dominante.
  • Jeje: de raíz daomeana (Benín). Su mayor difusor en el sur fue el Príncipe Custódio, del que hablo más adelante. Conserva rasgos propios: la apertura de la ceremonia con cantos en fongbe; la danza en parejas, que hacen hombres o sacerdotes con Orixás masculinos asentados y que representa a la pareja primordial Mawu-Lisa; el uso de los agdavís o "varitas" (el llamado "Jeje de palitos"); y el asentamiento de Ogum a la manera del Vodun Gún de Daomé. Casi ninguna casa es "Jeje puro", pero prácticamente todas cantan rezas Jeje: la nación sobrevive metida dentro del rito común.
  • Ijexá: viene de la región yorubá de Ijexá (Nigeria). Es la nación mejor conservada y más extendida, y sus rezas en yorubá son hoy la base litúrgica de todas las demás. Su gran reina es Oxum.

De la mezcla de estas hebras nació la fórmula que define la práctica actual: Jeje-Ijexá. Incluye también elementos Cabinda, Nagô y Oyó, pero lo yorubá predomina con claridad. Entonces, cuando hablamos de "Nagô-Jeje", hablamos de esta gran matriz: yorubá en su estructura, daomeana en parte de sus fundamentos y rearmada por completo en suelo gaúcho.


4. Cosmogonía: el origen del mundo

La cosmogonía del Batuque viene directamente de la yorubá y se transmite a través de los itãns, los relatos míticos. Va por partes.

4.1 El Ser Supremo: Olodumare / Olorun

En lo más alto está Olodumare, también llamado Olorun ("Señor del Orun", del cielo). Es el principio supremo, la fuente y el dueño del axé, la energía vital que sostiene todo lo que existe. Olodumare está por encima de todo y, en cierto sentido, lejos: no recibe culto directo con sacrificios ni posesión, porque no necesita ser alimentado. Para administrar la creación delegó en muchas divinidades intermediarias, los Orixás. Ellos son los que reciben culto y ofrendas, y los que "bajan" en la cabeza de sus hijos.

4.2 Los dos planos: Orun y Ayê

La cosmología yorubá ordena la existencia en dos planos que se complementan y se comunican:

  • el Orun, el plano espiritual, el "más allá", donde viven Olodumare, los Orixás y los ancestros;
  • el Ayê (Ilê Ayê), el plano material, el mundo de los vivos, la tierra.

No son opuestos como el cielo y el infierno cristianos. Son dos mitades de una misma calabaza cósmica que tienen que mantenerse en equilibrio gracias a la circulación del axé. El ser humano vive en el Ayê, pero viene del Orun y a él vuelve. El rito, y muy especialmente el sacrificio, es lo que mantiene abierto el intercambio de energía entre los dos planos.

4.3 El relato de la creación: Obatalá, Oduduwa y la calabaza primordial

El itãn de la creación, en su versión más difundida, cuenta esto. Al principio solo existía el Orun y, abajo, una inmensidad de agua. Olodumare le encargó a Obatalá (Oxalá, el gran Orixá funfun, "del blanco", padre de los Orixás y de la humanidad) crear la tierra firme. Le dio el Apo Iwa, la "bolsa de la existencia", con los elementos de la creación: un puñado de arena, una gallina de cinco dedos y un camaleón.

Pero Obatalá, soberbio, no hizo la ofrenda que le debía a Exu/Bará, el dueño de los caminos y guardián del orden ritual. Como castigo, Exu le dio una sed insoportable. Obatalá perforó una palmera con su opaxorô (su cayado), tomó el vino, se emborrachó y se quedó profundamente dormido. Entonces Olodumare mandó a Oduduwa, que hizo las ofrendas debidas, tiró la arena sobre las aguas y soltó la gallina, que al escarbar desparramó la tierra. Con el camaleón comprobó que el suelo estaba firme. Así nació Ilê Ifé, "la tierra que se expande", cuna mítica de los yorubás. Cuando Obatalá despertó, el mundo ya estaba hecho. Le quedó a él modelar con barro a los seres humanos, mientras Olodumare les daba el aliento de vida.

Este mito resume una forma de entender el orden del mundo: nada se hace sin ofrenda a Exu/Bará; la soberbia se paga; la creación es obra compartida, con Obatalá y Oduduwa como las dos mitades de la misma calabaza; y lo que gobierna el universo es el equilibrio, no el poder de uno solo.

4.4 ¿Qué es un Orixá? Ancestro divinizado y fuerza de la naturaleza

Esto es el centro de todo el sistema. Un Orixá es, al mismo tiempo, dos cosas:

  1. Un ancestro divinizado: alguien que vivió y alcanzó tanto axé y tanta realización que, después de su muerte (o de su "paso"), entró al panteón. En Nigeria a estas potencias se las llama irunmole. No son "dioses" al estilo griego, sino antepasados elevados.
  2. Una fuerza de la naturaleza: cada Orixá gobierna una parte del mundo material. El rayo y la justicia (Xangô), las aguas dulces (Oxum), el mar (Iemanjá), el hierro y los caminos (Ogum), la enfermedad y la cura (Xapanã), las hojas y la medicina (Ossanha). Por eso sus fundamentos están en parte dentro del terreiro, donde quedan sus asentamientos, y en su mayor parte en la naturaleza: ríos, lagunas, montes, mar, canteras, cascadas.

De ahí sale un principio central del Batuque: todo ser humano nace bajo la regencia de un Orixá, su "dueño de cabeza" u Orixá de frente, cuyo arquetipo marca su carácter, su destino y sus inclinaciones. Descubrir cuál es ese Orixá (con el oráculo) y sellar el vínculo con él (con la iniciación) es el camino espiritual básico de cada hijo de religión.

4.5 Orí: la cabeza-destino

Muy ligado a lo anterior está el Orí. Literalmente significa "cabeza", pero se entiende como el destino de cada persona y su centro espiritual. Es el punto por donde entra y sale el axé, la "puerta" del culto. El Orí es físico (la coronilla, el remolino del pelo) y también espiritual (la porción de existencia que cada uno eligió en el Orun antes de nacer). Cuidar el Orí, alimentarlo, fortalecerlo y alinearlo con el propio Orixá es la primera obligación, y se hace con el bori ("dar de comer a la cabeza"), del que hablo más adelante.

4.6 Axé: la energía que todo lo sostiene

Axé es la palabra más difícil de traducir y la más importante. Es la fuerza vital, el poder de hacer que las cosas pasen, la energía sagrada que circula entre el Orun y el Ayê, entre los Orixás y sus hijos, entre el sacerdote y el terreiro. Tener axé es tener fuerza espiritual, autoridad en el rito, salud y prosperidad. Transmitir axé es el acto central del linaje; por eso la sucesión de una casa se describe como "herencia de axé".

El sacrificio ritual, tan malentendido desde afuera, cumple acá una función precisa: redistribuir el axé, alimentar a los Orixás y, a través de ellos, fortalecer la vida de la comunidad. La sangre (axorô o ejé) es el vehículo de esa energía.


5. El panteón: los doce Orixás del Batuque

El Batuque rinde culto a doce Orixás. Entre ellos no hay uno más importante que otro: se complementan. Lo que sí hay es un orden por edad, que va del más joven, Bará, al más viejo, Oxalá. Se distinguen dos grandes grupos: los Orixás del dendê (de aceite de palma, "calientes", jóvenes y guerreros) y los Orixás del mel o de playa (de miel, más viejos, frescos y serenos). Bará siempre es el primero en ser saludado, antes que cualquier otro, porque es el guardián y el mensajero.

1. Bará

Exu / Èṣù (Nigeria)

Guardián de los caminos y las puertas; mensajero entre Orun y Ayê; abre y cierra todo. Primero en saludarse.

2. Ogum

Ògún (Nigeria)

El hierro, la guerra, las herramientas, los caminos y la tecnología.

3. Oyá / Iansã

Ọya (del Níger)

Señora de los vientos, las tormentas, los rayos y los eguns. Reina, junto a Xangô, de la nación Oyó.

4. Xangô

Ṣàngó (Oyó)

Rey de la justicia, dueño del trueno y del fuego. Sus caminos: Agodô (sabio), Aganju (joven), Camucá (rey de la Cabinda).

5. Odé

Ọ̀ṣọ́ọ̀sì (la caza)

Cazador, señor de los montes y de la abundancia.

6. Otim

Divinidad yorubá menor

Cazadora, compañera inseparable de Odé; reina sobre los animales del bosque. Un caso especial (ver abajo).

7. Ossanha

Ọ̀sanyìn

Dueño de las hojas, las hierbas medicinales y sus secretos; el "médico" de las naciones. Sin él no se mueve ningún rito.

8. Obá

Ọbà

Orixá guerrera, ligada al sacrificio y a la lealtad.

9. Xapanã

Ṣọ̀npọ̀nná / Obaluaiê

Señor de las enfermedades de la piel, las pestes y su cura; comparte con Ossanha el dominio de la salud.

10. Oxum

Ọ̀ṣun (Ijexá)

Reina de las aguas dulces, el oro, el amor y la fertilidad. Gran reina de la nación Ijexá.

11. Iemanjá

Yemọja

Madre de las aguas, señora del mar y de la maternidad.

12. Oxalá

Ọbàtálá / Òrìṣànlá

El más viejo y respetado; padre de los Orixás y de la humanidad; principio de la paz y la creación. Asociado a Orunmilá/Ifá.

A ellos se suman los Ibejis (los gemelos sagrados), cuyo culto está ligado al de Xangô y Oxum, y divinidades raras que solo los más antiguos saben tratar: Exu Elegbara, Gama (ligada a Xapanã), Dan, Sogbo y Xanguín (una cualidad rara de Bará), entre otras.

El caso de Otim merece un párrafo aparte. En Nigeria es una divinidad casi desconocida o secundaria. En el Batuque gaúcho, en cambio, tiene un culto vivo y conserva un fundamento que en África se llegó a perder. Eso muestra algo que pasa seguido en la diáspora: el exilio no solo empobrece, también conserva. Algunas potencias que eran marginales en su tierra de origen ganaron peso en el sur de Brasil, en parte porque el paisaje de bosques y ríos las favorecía. En ese sentido, el Batuque funciona como un archivo vivo de prácticas que en algunos lugares de África desaparecieron o cambiaron.


6. Principios y estructura ritual

6.1 El terreiro como un mundo en pequeño

El terreiro (Ilê, "casa") es a la vez templo, casa de familia y mapa simbólico de África. Tiene el salón donde se toca, el peji o cuarto de santo (donde se guardan los asentamientos), la cocina ritual (un espacio sagrado, no doméstico) y el balé o igbalé, la casita de los muertos, que suele estar aparte.

Cada Orixá tiene su asentamiento: un conjunto de objetos consagrados sobre los que se vierte el axorô. Lo forman el otá (la piedra sagrada que fija al Orixá), las ferramentas (herramientas de metal), la quartinha (vasija de barro con agua, símbolo del axé que se renueva) y los búzios.

6.2 La iniciación: un camino por etapas

La iniciación en el Batuque no es un acto único. Es una serie de obligaciones que van creciendo, cada una con su reclusión y sus sacrificios:

  • Aribibó u Oribibó: obligación con una pareja de palomas. No implica asentamiento: es un refuerzo de cabeza, un axé de salud. La paloma es blanca, el color del Orí.
  • Bori ("dar de comer a la cabeza", de bo orí): el rito que une al iniciado con su Orí y su Orixá. Se consagran objetos: una manteigueira (recipiente) con una moneda antigua en el centro, rodeada de búzios según el número de axé del Orixá, y una quartinha con agua. Después de la reclusión (en general de tres a cuatro días), el bori se "monta" sobre una cama de algodón cubierta de miel y se guarda en el cuarto de santo. Se lo trata como el "cerebro" espiritual de la persona: no se mueve, y su quartinha nunca puede quedar sin agua. Tiene grados: bori de aves, "medio cuatro pies" y bori de cuatro pies.
  • Aprontamento (la "feitura" o "matança"): el vínculo oficial y definitivo entre el iniciado y su Orixá. Se asienta el Orixá de cabeza, se sacrifican los animales de cuatro patas que corresponden, se vierte el axorô sobre la cabeza del iniciado y sobre los objetos consagrados, y se entrega la guia delegum, el collar ritual cuya cantidad de cuentas y colores marcan el axé del Orixá. Desde ese momento crecen las responsabilidades y el lugar del filho de santo dentro de la comunidad.

Las matanzas suelen hacerse los jueves, en obligación cerrada. El sábado se da el Batuque grande, la fiesta pública con toque de tambor en honor a los Orixás asentados. La gran obligación anual de cada casa puede durar de diez a treinta y dos días, o más.

Un rasgo muy propio del Batuque: la posesión es tabú. Que alguien "se ocupe", es decir, que reciba al Orixá en el cuerpo, no se comenta. Es un secreto que se cuida mucho. Esa discreción, que contrasta con la mayor visibilidad del Candomblé bahiano, viene de siglos de persecución y es, en sí misma, una forma de resistencia.

6.3 El oráculo: del Ifá al jogo de búzios

En Nigeria, el gran sistema oracular es el Ifá, a cargo de los babalawos ("padres del secreto"), que memorizan los versos de los 256 odù (signos). Es un edificio de enorme complejidad. En la diáspora, la transmisión del Ifá se cortó durante la trata, y en el Batuque pasó a predominar el jogo de búzios: tradicionalmente dieciséis caracoles, cuyas caídas (abiertos o cerrados) forman los signos de la consulta. Es menos literario que el Ifá, pero conserva la misma lógica: leer la voluntad de los Orixás y el estado del Orí. El sacerdote que recibe el "axé de Ifá" queda habilitado para esa lectura.

6.4 El culto a los ancestros (Egun)

Junto al culto a los Orixás corre, en paralelo y por separado, el culto a los Egun, los muertos y ancestros. Se hace en el balé y, en la nación Cabinda, alrededor del asentamiento de Igbalé ("casa de los muertos"). Las obligaciones fúnebres, entre ellas el arissum (èrìsún) que se hace cuando fallece un sacerdote, son totalmente distintas de las que se hacen a los Orixás, y por tradición las realizan personas de la misma nación que el difunto. Este culto recuerda que, en el fondo, toda la religión es un trato con los ancestros: los propios Orixás son ancestros divinizados.

6.5 El sacrificio y la comida compartida

El sacrificio animal (la matança) es lo más malinterpretado del Batuque desde afuera y, a la vez, uno de sus centros. No es crueldad ni superstición: es redistribución de axé. La sangre alimenta al Orixá y a los objetos consagrados; las partes vitales (las inhélas) se ofrecen a las divinidades; y el resto del animal se cocina y se reparte entre la gente que acompaña el batuque. El sacrificio termina en una comida comunitaria. Comer juntos lo que fue ofrendado sella la alianza entre los vivos, los muertos y los Orixás, y es uno de los gestos religiosos más antiguos que existen.


7. Las naciones del Batuque, una por una

Me centré en la matriz Nagô-Jeje porque es el tronco común. Ahora repaso cada nación con sus rasgos propios. Tené en cuenta que hoy casi todas las casas mezclan fundamentos, así que estas diferencias son, en buena parte, memoria histórica más que práctica pura.

7.1 Oyó

Algunas casas la consideran la más antigua del estado, aunque otras le dan ese lugar a la Nagô (ver 7.5). Hoy está casi extinta: quedan muy pocas casas, como el terreiro Nova Era. Llegó a Porto Alegre desde la ciudad de Rio Grande. Lo más característico es el orden de las rezas: primero se toca para todos los Orixás masculinos y después para los femeninos, cerrando con Oyá, Xangô y Oxalá. Oyá y Xangô van al final porque son la reina y el rey de Oyó, la nación que lleva su nombre. Su orden de entrada de los Orixás se parece al del Candomblé Ketu. Referentes: Mãe Andrezza Ferreira da Silva, Mãe Emília de Oyá Ladja y Pai Antoninho de Oxum.

7.2 Jeje

De raíz daomeana (Benín). Conserva la apertura con cantos en fongbe, la danza en parejas (símbolo de Mawu-Lisa), los agdavís o palitos y el asentamiento de Ogum a la manera del Vodun Gún. Su gran referente mítico es el Príncipe Custódio, y su gran difusor moderno, Joãozinho de Bará. Aunque ya no existe como modalidad exclusiva, sus cantos siguen vivos en casi todas las casas.

7.3 Ijexá

Viene de la región yorubá del mismo nombre (Nigeria). Es la nación más extendida y mejor conservada; sus rezas en yorubá son la base litúrgica común. Sigue los mismos rituales que Jeje y Nagô, con entrada mezclada de Orixás masculinos y femeninos (Bará, Ogum, Oyá, Xangô, Odé, Otim, Ossanha, Obá, Xapanã, Oxum, Iemanjá, Oxalá). Su gran reina es Oxum. Referente histórico: Pai Paulino de Oxalá.

7.4 Cabinda (Kambina)

Por el nombre sería de origen bantú (la región angoleña de Cabinda), pero no rinde culto a los nkisis bantúes sino a los mismos Orixás yorubás que la Ijexá. Por eso se sostiene que es una creación brasileña más que una herencia africana directa.

Sus rasgos: un culto a los Egun especialmente fuerte (toda casa Cabinda tiene asentamiento de Igbalé), una iniciación que empieza por el cementerio o el balé, un toque de tambor que recuerda a la capoeira y cualidades propias como Bará Legba, Oyá Dirã o Timboá y Xangô Camucá. Según Paulo Tadeu Barbosa Ferreira, Xangô Camucá es el "rey de la nación Cabinda", un camino de Xangô ligado al cementerio que ya no se asienta en ninguna cabeza. Su introductor fue Waldemar Antônio dos Santos (de Xangô Camucá).

7.5 Nagô

Para muchos es la nación que dio origen al culto en el Rio Grande do Sul, la semilla que plantaron los esclavizados de las charqueadas. Es la más parecida al Candomblé, tanto en las ceremonias como en las características de los Orixás, y el animal se sacrifica acostado, no suspendido. Hoy casi no existe como práctica pura. Un detalle curioso: en la nación Nagô el balé (el lugar de homenaje a los muertos) está al frente de la casa, mientras que en las demás naciones va al fondo.

7.6 Xalú

Nación minoritaria, mencionada por la etnografía (entre otros, por Corrêa) como uno de los "lados" históricos. Hoy está prácticamente disuelta en la síntesis general.

Una observación general: el Ketu, la matriz dominante del Candomblé bahiano, estuvo ausente del Rio Grande do Sul durante casi toda su historia y recién en las últimas décadas llegó por vía del Candomblé. Por eso el Batuque no es una "rama del Candomblé": es una tradición paralela y autónoma, con raíces propias y solo en parte relacionada con las naciones del Candomblé.


8. Legados

8.1 La expansión rioplatense

Uno de los capítulos más notables, y menos estudiados, como lamentaba el antropólogo Alejandro Frigerio, es la llegada del Batuque al Río de la Plata. El gran protagonista de esa expansión es João Correia de Lima, "Joãozinho de Bará" (Bará Agelú), babalorixá del Mont Serrat e hijo de santo de la raíz de Paulino de Oxalá. A comienzos de la década de 1960 llevó el Batuque a Uruguay y, desde allí y en paralelo, a la Argentina.

En Uruguay creció una vieja guardia de referentes (Marcos t'Osalá, Enrique Guardia de Bará, entre otros) y casas que reivindican una ortodoxia nagô. Hoy el Batuque, que en el Plata se llama según el lugar Africanismo, Nación de Santo o Nación de Orixá, está presente en los dos países y en otras partes de América Latina.

Para los que practicamos en Buenos Aires esto no es historia lejana: buena parte de las casas del conurbano descienden, por linaje de santo, de las casas del Mont Serrat de Porto Alegre. Es también mi caso: soy de nación Nagô-Jeje y camino esta religión desde los 5 años dentro de esa herencia.

8.2 El Príncipe Custódio: historia y mito

Pocas figuras muestran tan bien la tensión entre memoria y documento como Joaquim Custódio de Almeida, el "Príncipe Custódio de Xapanã". La tradición lo recuerda como un príncipe de la nobleza africana, vinculado al antiguo reino de Benín, que llegó a Rio Grande hacia 1899, cuando ya había cultos africanos en la región. Gracias a sus contactos políticos y a su saber religioso, habría ayudado a frenar la persecución a las casas de culto. Según la tradición oral, tuvo hijos de santo de muy alto rango, incluido el propio gobernador Borges de Medeiros. Murió hacia 1935.

Acá tengo que ser honesto: la figura de Custódio está discutida. Lo de su origen noble y su genealogía africana no tiene respaldo documental firme, y las versiones no coinciden. Eso no le quita peso. Muestra cómo una comunidad perseguida necesitó construirse referentes que la protegieran. Custódio es, a la vez, un personaje histórico y un mito de fundación: la prueba de que el Batuque, para sobrevivir, necesitó además de sus fundamentos figuras de prestigio que lo cuidaran frente a un Estado hostil.

8.3 Resistencia, secreto y soberanía cultural

El legado más profundo del Batuque no es una lista de ritos: es una lección de resistencia. Después de siglos de esclavitud, persecución policial y estigma, este culto conservó una lengua ritual, una forma completa de entender el mundo y un sistema de parentesco propio. Hacer el rito puertas adentro, no hablar de la posesión, usar el alá (el paño blanco que cubre lo sagrado): todo eso es una manera de proteger el axé de las miradas que querían destruirlo.

Por eso, para mí, el Batuque no es una versión empobrecida de lo africano. Es lo que nuestros mayores lograron rearmar con lo que les dejaron. Mientras en África las tradiciones yorubá y fon tuvieron que convivir, y a veces ceder, frente al islam y el cristianismo, el Batuque gaúcho conservó prácticas que en sus tierras de origen cambiaron o se perdieron. Cada toque de tambor, cada reza en yorubá, cada quartinha que se vuelve a llenar de agua es una forma de no olvidar: África no como recuerdo, sino reconstruida con los pedazos de la memoria.

8.4 Patrimonio y presente

Hoy el Batuque recibe cada vez más reconocimiento como patrimonio y es estudiado por instituciones como el Museu Antropológico do Rio Grande do Sul y las universidades de Pelotas y Porto Alegre, además de la obra fundamental de Norton Corrêa. Eso trae un desafío ético que no se puede esquivar: cómo estudiar, documentar y difundir sin profanar. El secreto es parte de esta religión; hay fundamentos que no se publican, y está bien que así sea. Mi trabajo, y este texto, se queda a propósito en lo que la propia comunidad ya hizo público, y deja en silencio lo que al silencio pertenece.


Cómo lo vivo en mi casa

Mi nación es la Nagô-Jeje y vengo del linaje de Pai João de Bará Exu Bí, el mismo que llevó el Batuque al Río de la Plata. En mi casa se respetan las tradiciones tal como me fueron enseñadas.

Algo que me marcó desde chico fue lo poco que había escrito sobre nuestra religión. A los 8 años recorrí muchas bibliotecas buscando material y encontré muy poco, casi nada. Y lo poco que había no era fácil de entender para alguien que recién empezaba. Por eso escribo: para que cualquiera que quiera acercarse, a la edad que sea, encuentre un texto claro y accesible sobre nuestras tradiciones.

Preparar un batuque es algo que solo se entiende desde adentro. Son días de nervios y de ansiedad, organizando todo para que cada cosa esté en su lugar tal como lo aprendí: desde una flor y una vela hasta recibir a la gente que viene a disfrutarlo. Todavía me acuerdo de la ansiedad del primer batuque que llevé adelante solo. Y la verdad es que todos se siguen viviendo así.


Glosario esencial

  • Axé: energía vital y sagrada; poder de realización.
  • Orun / Ayê: plano espiritual / plano material.
  • Orixá: ancestro divinizado y fuerza de la naturaleza; intermediario entre Olodumare y los seres humanos.
  • Orí: la "cabeza"; centro espiritual y destino de cada persona.
  • Terreiro / Ilê: casa de religión, templo.
  • Peji / Pará: cuarto de santo donde se guardan los asentamientos.
  • Balé / Igbalé: lugar del culto a los muertos (Egun).
  • Assentamento: conjunto de objetos consagrados que fijan al Orixá (otá, ferramentas, quartinha, búzios).
  • Otá: piedra sagrada que asienta al Orixá.
  • Quartinha: vasija de barro con agua; símbolo del axé que se renueva.
  • Bori: rito de "dar de comer a la cabeza" (al Orí).
  • Aprontamento / Feitura / Matança: iniciación plena, con asentamiento del Orixá de cabeza.
  • Axorô / Ejé: sangre del sacrificio, vehículo de axé.
  • Jogo de búzios: oráculo de dieciséis caracoles.
  • Babalorixá / Ialorixá: sacerdote / sacerdotisa, padre o madre de santo.
  • Filho de santo: iniciado, miembro de la familia de santo.
  • Egun: ancestro, muerto.
  • Itãn: relato mítico.

Fuentes y bibliografía

Obras de referencia de la etnografía y la sociología de las religiones afrobrasileñas en las que se apoya este estudio:

  • CORRÊA, Norton F. O Batuque do Rio Grande do Sul: Antropologia de uma religião afro-rio-grandense. Etnografía de referencia sobre el tema, fruto de dos décadas de trabajo de campo.
  • ORO, Ari Pedro. Religiões afro-brasileiras do Rio Grande do Sul: passado e presente (revista Estudos Afro-Asiáticos / SciELO, 2002). Esclavitud, estructura de las religiones gaúchas, el Príncipe Custódio y la expansión al Plata.
  • PRANDI, Reginaldo. Mitologia dos orixás (Companhia das Letras, 2001), y sus trabajos sobre el carácter brasileño, no africano, de las "naciones".
  • BASTIDE, Roger. Estudios sobre las religiones africanas en Brasil, incluidas sus observaciones de los años 50 sobre el término "Pará".
  • VERGER, Pierre. Trabajos sobre Orixás, Voduns y la diáspora yorubá.
  • IDOWU, E. Bolaji. Olódùmarè: God in Yoruba Belief. Teología del Ser Supremo.
  • JOHNSON, Samuel. The History of the Yorubas. Fuente clásica sobre Oyó e Ilê Ifé.
  • FERREIRA, Paulo Tadeu Barbosa. Quem é o orixá Xangô Kamucá na Nação Religiosa de Cabinda? (Toquí, 2008). Fundamentos de la nación Cabinda.
  • LAYTANO, Dante de. Relevamiento de las casas de Batuque de Porto Alegre (1951).
  • FRIGERIO, Alejandro. Estudios sobre la expansión del Batuque al Río de la Plata.
  • Museu Antropológico do Rio Grande do Sul (MARS). Proyecto Rede de Memórias, documentación sobre las naciones, en especial Cabinda.
  • Itãns de la creación yorubá (Obatalá, Oduduwa, Olodumare), recogidos en la literatura sobre mitología de los Orixás.

Advertencia: este es un texto de divulgación etnohistórica, no un manual litúrgico. Describe lo que la comunidad religiosa y la investigación académica ya hicieron público, y respeta a propósito el secreto iniciático. La forma de escribir los nombres (Bará/Exu, Oyá/Iansã, Ossanha/Ossaim, etc.) cambia según la nación, la casa y la fuente; traté de indicar las variantes principales sin imponer una sola como "correcta".

Revisado y actualizado en septiembre de 2026.