Umbanda sin prejuicios: lo que es, lo que no es y cómo reconocer una casa seria
Publicado el diciembre 01, 2013
Este sitio nació, en 2013, con una intención clara: divulgar una religión muchas veces perseguida y juzgada sin conocerla. Esta entrada reúne aquel primer mensaje del autor y un testimonio personal publicado en 2014, y los acompaña con datos históricos para entender de dónde vienen los prejuicios y cómo cuidarse de quienes se aprovechan de la fe.
Lo que la Umbanda no es
La Umbanda no es folklore, no es «magia negra» y mucho menos un culto satánico, como tantas veces se dijo. Esas ideas muestran falta de conocimiento sobre la realidad de esta religión y son, sobre todo, prejuicios. Es una práctica espiritual con fundamentos propios, que venera a los Orixás como expresiones de la naturaleza y que suma cada vez más personas de todos los orígenes sociales y culturales.
Parte de esos prejuicios tiene una historia concreta. El antropólogo Reginaldo Prandi estudió cómo Exu, el mensajero entre los Orixás y los seres humanos, fue identificado con el diablo cristiano por las lecturas católicas y misioneras. Ese proceso de «demonización» sigue pesando hoy sobre todas las religiones de matriz africana.
Una historia de persecución
El rechazo no fue solo social. En Brasil, el Código Penal de 1890 castigaba en su artículo 157 la práctica del «espiritismo, la magia y sus sortilegios», y en el 158 el curanderismo. La antropóloga Yvonne Maggie mostró que esas normas se usaron sobre todo contra las religiones afrobrasileñas. La policía allanaba terreiros y secuestraba sus objetos sagrados, muchos de los cuales terminaron exhibidos en un «museo de magia negra» de la policía de Río de Janeiro.
En la Argentina, según los estudios de Alejandro Frigerio (CONICET), durante la última dictadura estas prácticas eran vistas como desviadas y perseguidas, y recién con la democracia pudieron crecer abiertamente. Hoy el artículo 14 de la Constitución Nacional garantiza a todos los habitantes el derecho de profesar libremente su culto.
Un testimonio: «Yo y mi religión» (2014)
En diciembre de 2014 el autor publicó este texto personal. Lo reproducimos con la ortografía corregida y separado en párrafos, sin cambiar su sentido:
Pertenezco a una religión que fue juzgada durante miles de años, a la que por su creencia se castigó y marginó, y por la que se asesinó a miles de personas en diferentes épocas. Una religión que se aferra a lo espiritual y no a lo material. No creo que haciendo populares mis rituales vaya a estar más cerca de lo espiritual: al contrario, me alejaría de la realidad de mi querida religión.
Mi Pai José Preto, que me acompaña hace muchos años, y el querido Pai Aranca Estrela, que toma posesión de mi materia desde mis 8 años, me mostraron siempre el camino hacia mi Orixá, mi bendita Mãe Iemanjá, y por eso les estaré eternamente agradecido. También me enseñaron que un religioso de ley no le hace marketing a su culto.
Ellos fueron condenados por otra raza a adorar un culto que no era el suyo, pero comprendieron a esa raza y fueron abriendo un camino dentro del catolicismo. Con la fe puesta en sus Orixás, tuvieron que venerarlos en los quilombos, lugar de refugio de los esclavos, sabiendo que si la macumba llegaba a oídos de esa raza blanca podían pasar un infierno en la tierra y hasta la muerte. Con su dificultad para resolver problemas diplomáticos fueron cada vez más vulnerables, y solo les quedaba esconder sus creencias religiosas, soñando con una pronta libertad. Por eso, y por tantas cosas más, mi religión es tabú.
Un camino comienza y solo el Orixá sabe cuándo termina, pero el que camina elige el ritmo. Crecí entre macumba, sineta y axé, y así voy a morir. Guardo en el corazón desde los olores hasta las charlas en las que me contaban miles de historias.
Sé que muchos pensarán que no soy normal o que estoy equivocado. Nunca ando diciendo que soy de la Umbanda, pero si la pregunta es concreta lo afirmo: soy umbandista y no lo niego. No me importaría que el mundo entero sepa quién soy, pero lo más sabio de mi religión es el secreto, un secreto que día a día se trata de descubrir con pocas pistas y un gran corazón. Soy religioso las 24 horas, los 365 días del año, y no me desligo de mi responsabilidad con los Orixás.
Cuidado con los falsos sacerdotes
No cabe duda de que existen personas sin escrúpulos que se hacen pasar por sacerdotes (babalorixás o yalorixás). Hacen consultas o supuestos trabajos espirituales, muchas veces cobrando sumas absurdas, sin ningún fundamento para esas prácticas. Son justamente ellas las que más dañaron la imagen de la religión.
En nuestra tradición, solo un sacerdote debidamente preparado y reconocido por su comunidad puede iniciar a un hijo de santo, jugar búzios, estar al frente de un Ilê (templo) y ver los caminos de quien busca ayuda espiritual. Algunas señales de alerta:
- Promesas de resultados garantizados en el amor, el dinero o la salud.
- Presión para pagar rápido, o precios que suben a medida que «el problema empeora».
- Amenazas o miedo: «si no hacés este trabajo, te va a ir mal».
- Nadie en la comunidad conoce la casa, ni quién inició a la persona que la dirige.
- Pedidos de dejar un tratamiento médico o psicológico.
La fe no se basa en el miedo
Hay personas que, mal guiadas, creen o les hacen creer que si no entran en el camino de los Orixás su vida no va a brillar. Nada más alejado de la realidad. Los Orixás aconsejan y señalan el comportamiento equivocado, pero Orixá no castiga. El aprendizaje está en el amor y el respeto por la vida.
De eso se trata la práctica religiosa: ser mejores personas, ganarnos el sustento con dignidad y ser felices. No hay que recurrir al Orixá en busca de riqueza material. Su misión es enriquecer nuestro espíritu, cuidar nuestra vida y hacer que los propósitos del destino se cumplan en armonía.
El autor cerraba así su mensaje de 2013: «Agradezco a todos los que, de una manera u otra, colaboran para que la religión de los Orixás sea un camino espiritual donde la honestidad, la ética y la felicidad sean pilares de sus adeptos. Que mi Orixá los bendiga, mi bendita Mãe Iemanjá».
Para profundizar
Lecturas sobre la historia de la persecución y los prejuicios. Las secciones de opinión y el testimonio reflejan la experiencia del autor.
- Prandi, Reginaldo. «Exu, de mensageiro a diabo: sincretismo católico e demonização do orixá Exu». Revista USP, n.º 50, 2001.
- Maggie, Yvonne. Medo do feitiço: relações entre magia e poder no Brasil. Río de Janeiro: Arquivo Nacional, 1992.
- Frigerio, Alejandro. «ABC de la Umbanda en Argentina». Publicado originalmente en Revista Ñ, 2014.
Para conocer mejor la religión podés seguir con «La Umbanda en la Argentina: cómo llegó y cómo se practica» y «Doctrina de Umbanda».
Nota editorial: esta entrada se publicó el 1 de diciembre de 2013. En septiembre de 2026 se ordenó en secciones, se le sumó el texto «Yo y mi religión» (publicado por separado el 15 de diciembre de 2014) y se agregaron datos históricos y lecturas de referencia.